image of Taylor co-founder Kurt Listug

La Esquina de Kurt

La línea eléctrica va aparte

Bajar

Kurt explica por qué era importante que la nueva guitarra eléctrica de Andy Powers tuviera su propia identidad al margen de la marca Taylor.

Qué te viene a la mente cuando piensas en la marca Taylor? ¿Una guitarra de alta calidad? ¿Una guitarra fácil de tocar? ¿Una guitarra acústica moderna? ¿Una guitarra electroacústica? ¿Todas las anteriores?

Yo creo que una marca se define por el nicho que la lleva al éxito y en el que encuentra su cuota de mercado. En otras palabras, sería aquello que el consumidor le compra y hace que la empresa sea conocida. Y eso es difícil de ampliar o cambiar.

Nosotros arrancamos como una pequeña tienda que reparaba y hacía guitarras acústicas (y también algunas eléctricas, sobre todo copias de Les Paul). Bob había empezado a construir guitarras en el instituto y decidió labrarse una vida profesional por esa vía. Dedicamos los primeros años de Taylor a producir un número reducido de guitarras y mejorar nuestras capacidades. Nos lanzamos a diseñar modelos de acústica y establecimos nuestro propio esquema de numeración.

En nuestros inicios, los distribuidores nos iban informando sobre las características que los compradores buscaban en los instrumentos, y nosotros las adoptábamos para vender guitarras.

En aquellos inicios llenos de esfuerzo, los distribuidores nos iban informando sobre las características que los compradores buscaban en los instrumentos, y nosotros las adoptábamos para vender guitarras. Pastillas integradas (primero Barcus-Berry, luego Lloyd Baggs y finalmente Fishman), cutaways, cajas más pequeñas con un sonido más equilibrado, diferentes anchuras de mástil… todas esas innovaciones se inspiraron en comentarios de los clientes. Nosotros no habíamos pensado en construir guitarras electroacústicas, pero el mercado nos dijo que era algo que faltaba y que estaba solicitado, y nos propusimos responder a esa necesidad.

Ese deseo de satisfacer las demandas del público fue lo que motivó a Bob a crear guitarras estables, ajustables y fáciles de tocar. Junto con Larry Breedlove y más tarde con Andy Powers, también diseñó una estética más moderna para las guitarras Taylor. Nuestros instrumentos se hicieron muy populares y se vendieron extremadamente bien, así que Taylor quedó definida como una empresa fabricante de guitarras electroacústicas modernas y de alta calidad. ¿Puede la marca Taylor identificarse con algo más allá de eso? Creemos que la T5 encaja en ese universo, y que otros instrumentos como ukeleles o guitarras acústicas con tapa curvada también lo harían. No descartamos ponernos con ellos en un futuro, ¡pero no me preguntéis cuándo!

¿Y qué hay de las guitarras eléctricas de cuerpo sólido o hueco? Bien, por ahí no iremos. Cometimos ese error hace 15 años cuando ofrecimos guitarras eléctricas de cuerpo sólido. Y digo que fue un error no solo porque no encajaban con la marca, sino porque, aunque estaban bien hechas, no eran particularmente inspiradoras como instrumentos eléctricos. La guitarra acústica y la eléctrica tienen culturas muy diferentes. Seguro que una Taylor eléctrica interesaría a los fieles seguidores de nuestros instrumentos, y algunos de ellos podrían comprarla. Pero nuestro objetivo sería desarrollar una guitarra eléctrica única que se sostuviera por sí misma y atrajera a los intérpretes de eléctrica independientemente del prestigio de las acústicas Taylor. En consecuencia, esa guitarra necesitaría su propia marca, estilo e imagen comercial. No podríamos «reciclar» nada de nuestras guitarras acústicas. Y ese es el punto en el que nos encontrábamos hace algo más de un año.

En aquel momento, habíamos tomado la decisión de poner al día la T5z (de lo cual hablamos en este número de Wood&Steel), y Andy estaba trasteando con versiones «más eléctricas» a partir del diseño de ese modelo. Aquellas pruebas tenían el estilo de Taylor, el clavijero de Taylor y el nombre de Taylor. Después de una reunión con Bob y Andy, les pregunté si podía comentarles lo que pensaba sin ofenderles. «Sí, claro», contestaron. Les dije que la guitarra estaba bien diseñada y construida y era estéticamente bonita, pero que nos estábamos equivocando, que podía ser mal recibida y que la mayoría de la gente no quiere una Taylor eléctrica.

Una vez emancipado del requerimiento de pensar en esa guitarra como una Taylor, Andy se sintió totalmente libre para crear su eléctrica ideal.

Lo cierto es que Andy se quitó un peso de encima, porque esa guitarra no era la que él realmente quería hacer (Andy también toca la eléctrica como todo un profesional y es un intérprete muy exigente). Le sugerí que construyera la guitarra eléctrica que le saliera de dentro de verdad. Y, aunque aún no tenía el diseño definido en la cabeza, Andy había estado dándole vueltas a esa idea durante los 30 años que llevaba estudiando, tocando, construyendo y reparando guitarras eléctricas. Por lo tanto, una vez emancipado del requerimiento de pensar en esa guitarra como una Taylor, se sintió totalmente libre para crear su eléctrica ideal.

La llamó Powers Electric, y se divirtió como un niño chico experimentando con diferentes bobinados de pastillas y combinando los colores que más le gustan. Inventó su propio mecanismo de vibrato (con patente en trámite) y diseñó un nuevo estilo de funda de concierto. Hemos empezado a repartir las primeras unidades a destacados músicos de estudio y directo, y ya contamos con un pequeño grupo de distribuidores de Powers Electric en los Estados Unidos.

Estamos avanzando con mucha calma y disfrutando del viaje. Aún no hemos hecho proyecciones de ventas para la Powers Electric, ya que no queremos que las expectativas o ambiciones comerciales contaminen la evolución orgánica de una demanda basada en la aceptación y adopción de la guitarra por parte de los músicos. A la larga, eso es lo que cuenta. Siempre se puede maquinar una burbuja de ventas inmediatas de un nuevo modelo aprovechando el gancho de la marca, tirando de marketing a tope y desplegando una campaña agresiva para que los distribuidores ofrezcan el producto a sus clientes. Pero el éxito a largo plazo solo llega si los artistas se sienten inspirados por la guitarra y si logramos que se convierta en uno de sus instrumentos de referencia.

Nos lo estamos pasando en grande con este proyecto y, de momento, la guitarra está fascinando a los músicos que la han tenido en sus manos. ¡Pronto aterrizará en las tiendas!